Frente al ordenador, sin saber qué hacer, ni si quiera saber qué escribir. Escribir por escribir, porque sé que nadie escuchará todo lo que pasé, y si alguien lo pretende, ni si quiera me dará un consejo. O simplemente no decirlo porque me dé miedo.
Todavía lo recuerdo, como si fuera el primer día. Pero que importa eso ahora, se fue, lo deje escapar; aunque todavía recuerde ese momento en el que los dos pasamos por debajo de ese puente escuchando “No promises”, agarrados de la mano y pensando que éramos los únicos que estábamos ahí. O cuando estábamos delante de la casa, de noche, sentados en un banco donde una farola era la única fuente de luz que teníamos; y mirarlo a los ojos, azules, simples, pero que con solo mirarte ya te lo decía todo. Hasta que un día, todo eso se desvanece; sin un por qué, sin ninguna razón. “I love you…but in that different way”.” Maybe it’s better, and I want you to be happy”. Porque todo en esta vida no es “un mundo ideal”.
Pero luego, me doy cuenta de que, al final de ese oscuro túnel, hay una luz. Una luz en la que, hasta hace unos días, nunca me había fijado. Él, yo, nosotros. Así sin más. Juntos. Felices. Pero todo cuento de hadas tiene un final, pero este sin su “y vivieron felices y comieron perdices”. Pero nunca olvidaré la despedida, “antes de que te vayas dame un beso”, “¿cómo te voy a olvidar?”. Y es cuando dices: ¡viva Méjico!
Y luego llegó el peor de todos. Sin duda el menos esperado. Pero en esta vida, si quieres algo de verdad, tienes que ir a por ello, por imposible que parezca; porque al final lo acabas consiguiendo. Frente al mar, en el mirador del hotel. Alejados de todo el barullo de gente que acudió a la fiesta. Sabiendo, que era imposible; que había un “pequeño gran” bache que lo impedía. Pero que se acabó resolviendo con un pequeño salto. Y yo, finalmente, ser su “teenage dream”, “let your put your hands on me in my skin tight jeans”, “just one touch, now baby I belief”. Y, después, todo se acaba.
Hasta que recibes un inesperado mensaje de aquella persona de la que te arrepentiste de no haber estado. Porque todavía recuerdas el último día que estuviste con él; como te abrazaba y te decía que eras esa persona, pero tú te lo tomabas a broma. Y acabas recordando que hay 4000 km de distancia entre vosotros. Pero aún así, hablas con él todos los días, y por un día que no has podido hablar con él, te envía un mensaje diciendo que por que no le hablaste. Y tú le dices que lo has echado muchísimo de menos; y él también. Y es, cuando de verdad te sientes querida por alguien. Hasta que llega el momento y te pregunta:
-“Can I ask you something?”
-“Go on”
Y tú te imaginas que sea esa pregunta que te esperas con ansia. Que sea un, ¿me echas de menos tanto como yo?, o un ¿vendrás algún día verme?
-“Does Real Madrid like Atlético de Madrid?”
Todos son iguales.
Pero te das cuenta, de QUE HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL NEGRÓN.